"Arreglo" foto: Yeyo

 

Hoy, catorce de Febrero...

Día de "los enamorados".

En la antigua Roma, adoraban al dios del amor, Cupido (para los griegos, Eros).

Dicen que en los países nórdicos, es en esta época cuando los pájaros se emparejan y aparean.

Cuentan que Valentín era un sacerdote cristiano que vivió en el siglo III en Roma, que casaba en secreto a las parejas enamoradas a pesar de que estaba prohibido (para que los soldados pudieran cuidar mejor las fronteras del imperio). Cuando lo descubrieron fue condenado a azotes, piedras y decapitación, pero en el calabozo conoció a a la hija del carcelero, que era ciega, y se enamoró de ella. Hizo un milagro y su amada empezó a ver. San Valentín fue ejecutado el 14 de Febrero de 271.

Sea cual sea el origen de esta celebración, el caso es que actualmente parece que es más bien el día de las floristerías, de las bombonerías, de los centros comerciales en general. S. y yo, al igual que no nos hacemos regalos el seis de Enero, tampoco caemos en la "trampa" del catorce de Febrero. Si es que somos muy raros...

En Agosto de mil novecientos noventa y cuatro,  Cupido empezó a acecharnos. Durante un año, este ser mitológico estuvo afilando sus mejores flechas doradas de pluma de paloma, y se hizo amigo de Enrique Bunbury. Los dos fueron a hablar con  San Valentín y éste le pidió permiso a San Bartolomé, y entre todos hicieron que hoy en día nos estemos peleando por el ordenador, por ver quien se ducha primero para no secar la mampara, por el canal de la tele, porque el que cogió la radio del baño para usarla en la cocina no la vuelve a colocar en su sitio, porque alguien abre el grifo del fregadero mientras el otro está en la ducha ...

La lluvia de flechas doradas y chispas adecuadas nos sigue persiguiendo. Pero la verdad es que por ahora yo no la estoy esquivando...